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Sophie Taeuber-Arp: Cartas a Erika Schlegel-Taeuber y Elisabeth Goetz-von Ruckteschell

Foto del escritor: Buchwald
Buchwald
20 sept
4 min de lectura

A Erika Schlegel-Taeuber, Plattenstrasse 78, Zúrich, mediados de agosto de 1923.


Sellin, Rügen

Villa Garand


Querida Erica,


Ya pasó bastante tiempo desde mi última carta. Como me sentía descansada pero todavía sin energía, le pedí al director una extensión de las vacaciones hasta el 1 de septiembre. Entiendo que no debería ser un problema, porque siempre trabajo hasta el agotamiento con mis alumnas. Llevamos una semana en Rügen con la familia Schwitters de Hannover. Sellin es un balneario bastante grande, la playa es hermosa y, justo detrás, hay una colina alta completamente cubierta de árboles. Desde la playa no se ve nada del lugar. Vivimos en una casa sencilla, almorzamos y cenamos acá mismo, así no gastamos mucho. Los precios suben como locos, por ejemplo, 1 libra de manteca cuesta 1,200,000 marcos y 1 libra de papas 20,000 marcos. Un hotel cuesta 2 millones por día (4 francos). Es una calamidad. La moneda alemana es tan escasa que apenas se puede cambiar. En Sylt se podía pagar con moneda extranjera, pero acá son muy cautelosos porque el cambio sube todos los días. En Wenningstedt, en la casa donde nos hospedábamos, Hans se encontró con una conocida, la profesora Müller, con quien nos divertimos mucho. La noche que fui a recoger a Hans en Westerland, el señor Welti estaba en la estación. Sus bromas también nos hicieron matar de la risa, hasta terminamos bailando, tremendo.


Las olas son tan violentas que me alejo solo unos pocos metros de la orilla, y casi siempre hay un viento muy fuerte. Sin embargo, el Mar del Norte me ha hecho muy bien. Hay mucho bosque, incluso en el pueblo hay muchos árboles, el clima es mucho más suave, casi no hay olas, se puede caminar bastante a orillas del mar. Algún día podrían venir con los niños, para ellos este mar sería maravilloso. Acá tenemos que vivir de manera frugal, porque el padre de Schwitters, que se encarga de la compra de la comida, nos controla como si fuéramos niños. Si no fuera por él, estaríamos en serios problemas. El joven Schwitters, cuya esposa es particularmente simpática, hace esculturas todo el día con maderas y huesos, y escribe historias disparatadas que pronto leerá en Zúrich, donde nos visitará por unos días. Nunca había leído algo tan disparatado y a la vez tan bien escrito. Hans podría exponer mucho en Alemania, es muy conocido y todos están dispuestos a hacer algo por él, pero, aun así, aquí las circunstancias son demasiado inciertas.

Saludos para todos, también de parte de Hans.

Cariños,

Sophie




A Elisabeth Goetz-von Ruckteschell, Überlingen, fines de agosto de 1923.


Querida Lisi:


¡Estoy sentada en el tren, cerca de Augsburgo! Estuve hablando tanto de vos en los últimos días que ahora finalmente escribo la carta que estuve planeando desde hace tanto tiempo. Hannah Höch llegó de Mersburg a Sellin (Rügen), donde Arp y yo estábamos con la familia del gran Merz-Schwitters. ¡Cómo te hubieras divertido con el fantástico Merz!, ruge sus poemas sonoros en el mar como un monstruo marino y recorre el bosque en busca de hongos mientras recita “La gran revolución”, el primer capítulo del Franz Müller Drahtfrühling, una novela en la que Arp está colaborando. Si alguna vez conseguís el Auguste Bolte, leela en voz alta. Es, hasta ahora, la mejor obra de Schwitters. Aunque es bastante loca. Hannah Höch, con quien nos quedamos dos días en Berlín (Arp encontró una hoja en la que estaban inmortalizadas impresiones kilométricas de cepillos, nos reímos mucho cuando supimos que la obra era suya), ha invitado a mucha gente. Arp leyó sus nuevos poemas y fue muy agradable ver a un grupo tan grande de personas interesadas. A la mayoría le encantaron los poemas de Arp, lo que por supuesto nos alegra mucho. Porque los cerebros de queso en Zúrich aún nos ven como fantasmas perturbadores. Nuestro aislamiento allí, no humano, pero sí absoluto en lo que respecta a nuestro trabajo, es aterrador, es como vivir siempre con un kilo de masa en la cabeza. Nos consolamos un poco con el shimmy y el cine. Arp ha trabajado mucho y de manera hermosa. Sin embargo, hemos tenido un invierno bastante duro; la bancarrota de su hermano duró tanto tiempo que nos causó demasiados problemas. Ahora la encantadora familia se mudó a Ginebra y nos hemos resignado a la historia. Yo, sin embargo, estaba tan agotada que, cuando al comienzo de las vacaciones fui al mar, apenas podía hablar o mirar. Ahora estoy un poco mejor.


Por cierto, estuve con Maass en Berlín, está allí para amueblar una casa. Ayer viajamos juntas a Weimar donde vimos la exposición de la Bauhaus. Los diseños arquitectónicos eran fabulosos, todos hecho por arquitectos relacionados con Gropius.


Lamentablemente escuché de Hannah Höch que no estás bien y que tampoco te ayudó la cura de agua que me habías contado. Espero que te mejores pronto. Saludos a tu marido. Escuché hablar con gran entusiasmo de los bailes de Wigman.


Muchos cariños, su Muz.



Poema sonora de Kurt Schwitters



Kurt Schwitters – Sophie Taeuber-Arp, trabajos en contraste:


Kurt Schwitters


Mz. 252, Cuadrados de colores, 1921

Litografía de la Merz 3

Merz 8-9, 1924, editada por Kurt Schwitters


Sophie Taeuber


Composición, 1920

Composition à carrés, cercle, rectangles, triangles, 1918-1931

Plastique 4, editada por Sophie Taeuber-Arp, Jean (Hans) Arp, George L. K. Morris


 
 
 

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