



Gustav Klimt
Por una visión
del todo natural
2026, 128 pp.
18 x 12
Hay un poema de Friedrich Schiller, “El paseo” [Der Spaziergang], donde la voz lírica “es un caminante que, mientras recorre un paisaje, describe lo que ve y los sentimientos que le inspira. (…) El caminar es un rasgo central del poema y el movimiento corporal del caminante puntúa y anima la estructura de la obra. Al describir el movimiento y el cambio —en el paisaje, en el caminante y en sus sentimientos—, el poema transmite precisamente lo que una pintura de paisaje no puede: la transformación.” (Joachim Ritter).
Schiller es uno de los referentes más directos de Alexander von Humboldt (1769-1859), quien no sólo cita “El paseo” en su Cosmos, sino también se apropia de algunas estrategias narrativas. Es que, para Humboldt, el paisaje natural no se define exclusivamente por su carácter científico, se experimenta con todos los sentidos para que “una misteriosa acción recíproca” (como él mismo denomina) surja entre la reflexión humana y el todo de la naturaleza. También los ensayos Humboldt están estructurados y animados por el movimiento corporal: sus ojos inyectados de sangre cuando escala el Chimborazo; la conmoción que le provocan los caballos electrificados para que los nativos puedan pescar anguilas o el aroma que percibe cuando, en la mañana, confluyen las nubes, el mar y la costa de una isla determinada.
Una visión del todo natural recoge una serie de escritos de Humboldt (naturalista y explorador -sobre todo de América- alemán) que revelan su objetivo: ser fiel a la naturaleza. Pero esa fidelidad está tan cerca de la ciencia como del arte, no en vano han denominado a sus escritos “obras de arte científicas”. Poder ser fiel a la naturaleza es encarnar un equilibrio, entre el sentimiento, la observación y el razonamiento. La consideración intelectual y el goce estético se expanden y se transforman mutuamente motivados por la comunalidad de la naturaleza, esto es, “en la multiplicidad y en el cambio periódico de los organismos vivos, se renueva incesantemente el misterio original de toda configuración.”
Esa es su visión: “La descripción del mundo y la historia universal no pueden construirse a partir de conceptos, dado que se hallan en el mismo nivel de la experiencia”. Para Humboldt, sólo un tratamiento reflexivo motiva creer en esa necesidad intrínseca que gobierna el accionar del todo natural: el complejo entramado de las fuerzas materiales y espirituales que se renuevan eternamente de forma periódica. La ciencia será conducida al hallazgo de leyes que describan este todo sólo a partir de un equilibrio integral entre: la experiencia (el goce), la intuición (receptiva) y la reflexión (indagadora).