La agricultura de las estrellas. Entrevista a Jesica Manassero, encargada de la huerta de la Fundación Federico Wildermuth.

Actualizado: hace 3 días
En mayo de este año, nos invitaron a formar parte de la IV edición de la Residencia Crespín, un encuentro organizado por la Sociedad de Amigos y Benefactores de las Artes de Cañada Rosquín junto a la Fundación Reserva Natural Federico Wildermuth, en Santa Fe. Fueron siete días de convivencia con animales, personas, plantas, huellas y saberes de diversos campos: música, antropología, literatura, biología, dibujo, antroposofía, artes visuales, veterinaria, agronomía.

Al entrar al sitio web de la reserva, una de las primeras informaciones que se nos da es que “el área protegida posee ambientes de estero, espartillares, pastizales naturales y una zona de producción agroecológica, donde se desarrollan actividades biológico dinámicas y sociales que ponen en práctica las ideas de Rudolf Steiner.”
Si bien Rudolf Steiner ingresa a nuestro catálogo a través de Joseph Beuys (¡y no al revés!)*, lo cierto es que Steiner, luego, se impuso solo. Que conciba a las abejas como seres solares, nos convenció para editar Abejas. Por otro lado, el material de Steiner disponible es vastísimo (la biblioteca exclusiva de sus escritos en la estancia de la Fundación donde nos hospedamos lo confirma: mi recuerdo repone dos paredes completas hasta el techo), así que tampoco podía quedar en la cuestión de la apicultura. En marzo, publicamos la primera parte de sus Cursos sobre Agricultura, por la vigencia asombrosa de su visión: “Toda la economía de la naturaleza subyace en la ciencia espiritual. Se piensa desde el todo. Lo individual es determinante para el todo. Practicar la agricultura desde este punto de vista, sólo puede dar como resultado lo mejor para los seres humanos y para los animales.”
Ni bien llegamos a la estancia, pudimos reconocer que las ideas de Steiner realmente florecían en el entorno: había algunos palos clavados en la tierra con cuernos en los extremos que llamaban la atención. Y, cerca de ellos, la pequeña huerta.
Jesica está a cargo de esa huerta biodinámica, y Betina y Rolfi son la cabeza del tambo regenerativo. Así alborea este ecosistema.


Con los ojos puestos en nuestra próxima publicación (el segundo tomo de los Cursos de Agricultura), hablamos con Jesica, para que nos trasporte de los papeles al pastizal a través del relato de su experiencia.
B: ¿Cómo llegás a Steiner y a la agricultura biodinámica?
J: Vi un documental que se llama La educación prohibida, ahí aparece la pedagogía Waldorf y mencionan a Steiner. Me interesó ver quién era, qué había hecho. Luego, una cosa llevó a la otra, porque yo también estaba en una búsqueda personal de sentido, de propósito, que no tenía muy en claro. En ese momento, los chicos míos eran chiquitos, pero yo sentía que me faltaba algo más y que mi vida tenía que ir más allá de ser ama de casa.
Así empecé haciéndome vegetariana. Ahora ya no lo soy, pero en ese momento, mi búsqueda fue por ese lado. El vegetarianismo me abre las puertas a otro mundo. Al salirte del paradigma, del sistema, al comer otra cosa, te viene otra información, el sólo hecho de tener que empezar a buscar y pensar cómo alimentarte, te cambia.
Entonces, primero fue la comida, después quise hacerlo más holístico, escuchar el cuerpo más allá de la comida, qué síntomas uno experimenta, por qué uno se enferma y demás. Ahí me crucé con la medicina antroposófica. Empecé a cuidarme o a sanarme, primero con plantas y, como última instancia con algún medicamento.
Yo, de adolescente, leía la revista Predicciones, porque la mamá de una amiga las compraba. Siempre me llamó la atención lo místico. Me encantaba. Yo me las llevaba para leer a mi casa. Tenía 16 años. Es más, decía que quería estudiar astrología, pero bueno, ¿yo estudiar astrología en aquel momento?
Yo era de López, un pueblito que está acá cerca, pero como en ese pueblo no había escuela secundaria, hice toda mi escuela en Gálvez. Después intenté estudiar ciencias económicas, pero no seguí, porque en realidad siempre me llamó la atención esto: estar en contacto con los animales. Pasaba tiempo observando a las gallinas en el gallinero de mi abuela y mi tía.
B: Pudiste unir los dos aspectos.
J: Claro. Siempre, toda la vida, me gustó la permacultura y toda la parte mística que trae Steiner.
B: ¿Qué diferencia la agricultura biodinámica de otras agriculturas?
J: Lo que hacen otras agriculturas o huertas agroecológicas es un alimento sano. La agricultura biodinámica hace un alimento vivo, con vitalidad. Y además de estar vivo, tiene otras fuerzas presentes, es ayudado o potenciado por otras fuerzas, que otras agriculturas desconocen. Sólo las desconocen, pero esas fuerzas están, porque inconscientemente, uno hace un montón de cosas para que eso sea convocado, pero no son conscientes, no están tan en presencia de ese aspecto como sí la agricultura biodinámica.
Es difícil explicarles a los otros lo que no se ve, lo metafísico. Tiene que haber una cuestión de creencia. Es complejo porque esta visión siempre se la ha tildado de brujería o de hechicería, sobre todo por los preparados con los animales, la muerte, la vida. Muerte y vida, todo está ahí. Sin embargo, no estamos haciendo otra cosa más que representar lo que sucede constantemente a nuestro alrededor y en lo que estamos inmersos, que no es solamente en un mundo físico. Nuestro problema es que nosotros estamos muy asociados a la materia.
Es difícil decir: “¿che, pero esto funciona?” Y depende mucho de uno también, es una cuestión de fe, está muy, muy ligado. Pero sí es cierto -parece cosa de mandinga, dirían los viejos- que en las huertas biodinámicas hay otra energía, ¿no? Los frutos son de otra manera o tienen más sabor o tienen más color o se enferman menos.
B: ¿Las fuerzas que mencionás y que, para vos, tienen que ver con la fe, son las que Steiner llama lo “astral etérico”?
J: Es que lo que diferencia a la agricultura biodinámica de las otras agriculturas orgánicas o agroecológicas es justamente tener en cuenta esas fuerzas, todo ese mundo espiritual.
Por eso a mí me gusta llamar, a la agricultura de Steiner, la agricultura de las estrellas.
Steiner me llega y la integración que él hace del cosmos con la tierra me resuena un montón: el aire, el cielo, la tierra. Traer el cielo a la tierra, como decíamos en el curso de la Asociación de Agricultura biodinámica de Rosario, donde cursé el primer año. O esto de que está todo conectado. Hoy estamos separados y fragmentados. Entonces, es inevitable dejar afuera de la vida al cosmos.
B: ¿Y, concretamente en la huerta de la Fundación, qué ideas de la biodinámica ponés en práctica?
J: Y acá en la fundación, como parte del comité ejecutivo, me hice cargo de la huerta. Me ayuda Teresa, una chica que vive acá mismo. Yo vivo a 12 kilómetros. Yo le voy contando lo que podemos hacer y ella lo concreta.
Acá, generalmente, se usa el preparado 500 y el 501, que es el que le dicen de boñiga o bosta de vaca, el cuerno y el de sílice. El 500 es el de bosta y el 501 es el de sílice, sales de sílice. Se entierran y tienen sus procesos.
Hace poquito hice el de bosta, porque es el que se hace en otoño. Donde está enterrado el palito aquel (señala), ahí están enterrados los cuernos. Esos cuernos se sacan en primavera. O sea, lo que se toma ahora son todas las fuerzas del invierno, del otoño y del invierno, y después se desentierran en primavera y se usan en la época más calurosa. Y el de silicio es al revés: sellamos cuernos con las sales, se entierran en primavera y se sacan en otoño del año que viene.
Después, cuando los desenterrás, son como un compost vivo. Los biopreparados son como homeopatía para la tierra, una cosa así. Son como microdosis. Ese compost es súper poderoso, y se pone una medida en determinados litros de agua. Después con eso se pulveriza para tratar distintas cuestiones en la huerta, sobre todo para darle la fuerza a las plantas del desarrollo de raíces. Esto con el 500. El otro es más para toda la parte aérea, la de la flor y los frutos, y se hace con pulverizador.

B: ¿Los cuernos son de cualquier animal?
J: No, los cuernos tienen que ser de vaca, porque los de toro son más cortitos, son más rellenos; los de vaca son más huecos, entra más preparado. Tienen que ser de vacas y que hayan tenido alguna parición, por lo menos 1 o 2 pariciones, por el tamaño.
B: ¿Usás los cuernos de La invernada**?
J: Bueno, para Steiner, la huerta no estaba separada de la granja. La granja es un organismo vivo y un todo, ¿no es cierto? Entonces, los cuernos eran de animales que estaban ahí. La idea es esa, que sean de tus animales, los que vos mataste y con los que vos te alimentaste.
Eso hoy es muy complicado, esos cuernos que pusimos ya estaban acá, lo mismo con los dinamizadores, ya estaban. Porque luego de diluir, se dinamiza. Es decir, antes de poner el preparado en la huerta, hay que despertar esas fuerzas: se desentierra, se diluye y se dinamiza por una hora entera.
Antes se hacía de manera manual con algún palo, que creo que también tenía que ser con una planta en especial, creo que era el roble. No recuerdo bien, pero cuando es tan extensiva la aplicación, se usan los dinamizadores mecánicos. Dinamizar a mano una hora para para todo un campo es como mucho.
Acá hay cuatro dinamizadores, no sé si ustedes los vieron (¡sí, los vimos!). Por el momento, eso está frenado, pero, en algún momento me gustaría ponerlos en funcionamiento.

B: Desde tu experiencia, ¿cuán viable puede ser llevar adelante una huerta biodinámica?
J: Hay un tema fundamental: como la agricultura biodinámica justamente está entendida dentro de la granja, hoy por hoy, la mayoría de las huertas de las casas o incluso de las fundaciones, no integran a los animales con la huerta. Entonces, muchas huertas son agroecológicas y la parte biodinámica la aplican solamente con el uso del calendario biodinámico.
Cuando uno les pregunta, a los que hacen huertas agroecológicas, en qué se basan, ellos hablan de agroecología, de bosques comestibles, otros dicen sintropía, agroforestería, permacultura, etc., pero todos reducen la biodinámica al uso del calendario y no utilizan los preparados.
Es que los preparados biodinámicos no es algo que se pueda comercializar, justamente por lo que hablábamos, porque tienen toda esta parte espiritual, tienen que tener tu energía y la energía del lugar donde los vas a aplicar. Ni hablar si tenés los animales, bueno, mucho mejor, pero muchos no tienen los animales.
Yo conseguí los cuernos, por ejemplo, porque estaban acá de antes, pero cuando entré a preguntar en los frigoríficos, por ejemplo, me decían que las vacas ya llegan sin los cuernos. Se los cortan cuando son más chicas, no sé por qué razón. Entonces hay toda una cuestión ahí con relación a los recursos necesarios para hacer los biopreparados, no suelen estar tan disponibles. Ni hablar de otros biopreparados que llevan el cráneo de un ciervo, por ejemplo. Es difícil de conseguir esas cosas.
De todos modos, hay muchos lugares en Argentina que la llevan adelante como tal. De hecho, en Sol de Mayo, que es una estancia en Carreras, siguen la biodinámica religiosamente, con todos los requerimientos: hacen la miel, hacen los huevos, hacen la huerta, tienen hasta los animales, todo.
Yo soy un poco más autodidacta, no me voy a poner muy muy pulcra con todo. Al calendario sí lo sigo bastante, no sé si es un embrujo o qué, pero me cuesta sembrar un día que el calendario dice que es raíz, ponele, y sembrar hojas. Pero lo importante es lo que voy sintiendo, lo que me parece, voy experimentando. La idea es experimentar, ver, sentir qué es lo que va pasando.
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Jesica Manassero se define como una apasionada del paisajismo, la jardinería y la horticultura. Se dedica a cultivar en jardines ecosistémicos y huertas aplicando la permacultura, la agroecología, lo regenerativo y prácticas biodinámicas. Tiene como propósito promover el bienestar físico cognitivo y emocional de las personas a través del contacto con la naturaleza.
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* Joseph Beuys construye su mito de iniciación en el arte a raíz de un encuentro casual con libros de Steiner en la biblioteca de unos campesinos con los que vivió después de la Segunda Guerra Mundial. “Me conmovió al instante. Fue una suerte que me cruzara con sus trabajos más de orden social.”, dijo Beuys en una entrevista.
** La invernada es el tambo regenerativo que funciona dentro de la Reserva.
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