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Kurt Schwitters: DADA

Foto del escritor: Buchwald
Buchwald
26 sept
2 min de lectura

Como dada no reconoce ningún tipo de valor, porque considera que la verdad es imposible, se puede afirmar que el dadaísmo no tiene una forma determinada. Dada puede manifestarse a través de muchas formas.


“Dada tiene 391 posturas y matices, según el género del presidente. Se transforma – se adapta – siempre dice también lo opuesto – sin importancia – grita – pesca. Dada es el camaleón de los rápidos y calculables cambios.” (Tristan Tzara).


La forma de expresión que, a pesar de todo, es más cercana al estilo de vida dada es la de Picabia, Tzara, Arp, Huelsenbeck, Schwitters y Ribemont Dessaignes. Es la forma de arte relativa, donde el artista no toma ningún tipo de postura. Esta forma de arte relativa siempre está acompañada por una risa. Los dadaístas son los primeros que, con exceso de fuerza vital y optimismo, integran la risa en el arte sin hacer una caricatura. Que el público, sin haber entendido, se ría con la música de Vittorio Rieti no es un problema para ellos. Consideran que “el-tomarse-a-sí-mismo-en-serio” es el problema más grave de las generaciones anteriores de artistas. Se hacía música para llevarse las manos a la cabeza, “reflexionar” sobre el sufrimiento del mundo y mar- char con su ritmo. La música contemporánea es irónica consigo misma: una música para bailar y reír. La risa y el respeto son compatibles. El manifiesto dadaísta lo demuestra. En lugar de derramar lágrimas se puede llorar de risa sin perder profundidad.


La poesía abstracta del poeta Hans Arp es la prueba. En “La bomba de nubes”, por ejemplo, se construye la visión del mundo dadaísta (el mundo como totalidad desordenada y contradictoria de acciones inconsecuentes y constantes) a partir de la pura palabra poética, esto es, la palabra que fue suprimida de la lógica del 2x2.Para el dadaísta, que ya en lo cotidiano descarta la lógica, es imposible que esté a cargo de la poesía del 2x2=4. Seguro que para la lógica es útil; pero en la poesía es 2x2=5.


Para el dadaísta, el “momento poético” comienza con la desnaturalización. Las palabras son material que no pertenece a ninguna lengua y que obtie- ne significado poético a través de la musicalidad y la desnaturalización. La idea de que un verso tiene que presentar un acontecimiento lógico, que una oración tiene que ser comprensible, pertenece a una época en la que todavía no podíamos distinguir entre naturaleza y arte. Lo que diferencia a la poesía cubista y pre-cubista (Arthur Rimbaud, de Lautréamont) de los dadaístas (Tzara, Bonset, Schwitters, Arp, etc.) es lo siguiente: en la poesía cubista el momento poético reside en una abstracción que pretende ser un contraste voluntario con la realidad; en la dadaísta, la abstracción es espontánea y está directamente relacionada con la realidad de la vida. Para el poeta dadaísta, el mundo entero es un poema inconexo y sin sentido. No busca arrancar de contexto la realidad y dejar afuera del conjunto a la poesía. Una acción es, para él, tan poética como una bolsa de papas; leer el diario es, para él, un placer poético. Escribe versos como baila un shimmy, come, bebe, camina o se ducha. El dadaísta no necesita algún tipo de éxtasis. Él es instrumento, espejo de todo el acontecer mundial y ese acontecer es DADA.



 
 
 

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Buchwald Editorial – Buenos Aires

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