



Kurt Schwitters
Revista Merz
2026, 208 pp.
isbn: 978-987-47103-5-2
“Aunque no lo crean, la palabra MERZ no es más que la segunda sílaba de ‘Commerz’ [comercio]... Surgió de forma orgánica cuando cortaba pedazos de papel. No fue una coincidencia, pues en la valoración artística nada que sea consecuente es coincidencia.”
Merz, entonces, es el resultado de un cambio en la percepción: una parte de la palabra se ocultó, el ojo artístico se decidió por un fragmento para luego asignarle un nuevo todo. El concepto de Merz, por lo tanto, tiene tanto que ver con la creación de conexiones a la vista del artista, como con una disposición de elementos en espacios que están en constante cambio.
En 1919 Kurt Schwitters (Hannover, 1887 - Kendal, 1948) adoptó el término “Merz” como la marca de su movimiento unipersonal con el que había comenzado a nombrar, organizar y promover sus diversos proyectos: literatura Merz, collages Merz, escultura y arquitectura Merz y, como una forma especial de Merz, el arte-i. También hubo un escenario Merz, donde se organizaban “veladas Merz”, e incluso una agencia publicitaria y una editorial.
Entre 1923 y 1932, publicó 17 números de la revista Merz en la editorial que creó específicamente para este propósito. Esta revista representa un evento fundacional de su trabajo como artista: en ella se materializan, en términos de contenido, diseño y composición, sus intereses y procedimientos, así como el desarrollo y el posicionamiento de su concepto de arte.
En línea con las vanguardias artísticas de la época, que pretendían trasladar el arte a la vida práctica (Peter Bürger), Schwitters quería cambiar la percepción del arte al desdibujar la línea que lo separa de los objetos cotidianos. El mundo cotidiano se convierte así en parte del todo: el desmontaje es seguido por el ensamblaje, se cortan las conexiones antiguas y se crean otras nuevas.
Merz no solo se caracteriza por su condición fragmentaria y espacial, sino también por la temporalidad. Merz no denota obras de arte cerradas, sino un proceso continuo de creación. Los materiales, extraídos del tiempo, se dinamizan y regresan al tiempo, se introducen en un proceso estético y se convierten en medios de producción artística. En este proceso de perpetuación constante, todo está conectado a todo y las obras de arte se convierten en un completo archivo de citas.
Así, esta revista crea un orden del “mundo” artístico en torno a la posición “Merz”, y, también, un foro interactivo de relaciones entre las distintas voces. Incluidos Hans Arp, Theo van Doesburg, Walter Gropius, Raoul Hausmann, Hannah Höch, El Lissitzky, László Moholy-Nagy, Piet Mondrian, Käte Steinitz y Tristan Tzara. Los textos pueden asignarse a las corrientes estilísticas y a los principales grupos artísticos de las décadas de 1910 y 1920, como el cubismo, dadaísmo, surrealismo, expresionismo, futurismo, suprematismo y constructivismo, así como a De Stijl y Bauhaus, aunque vayan mucho más allá del ensamblaje de un artefacto de vanguardia.
Los números de la Merz se relacionan entre sí tanto por el diseño como por su contenido teórico. Al mismo tiempo comparte con otras revistas elementos de diseño (por decisión estética pero también presupuestaria, porque la Merz utilizaba clisés de impresión que Schwitters conseguía prestados de otras revistas vanguardistas) y, por lo tanto, se refiere a ellas. Ya en la tapa del primer número los límites entre distintas revistas y estéticas de vanguardia desaparecen: la palabra MERZ en letras mayúsculas, negrita y en una tipografía moderna y debajo el molino de viento Dada, un sello creado en el contexto de la gira por Holanda que Schwitters realizó junto a Theo van Doesburg con el objetivo de promover el dadaísmo. Sin embargo, lo que parece un logotipo uniforme resulta ser un collage intericónico.
La parte superior es un diseño del dadaísta alemán Johannes Baader (la X, 1921), el cuadrado negro era el símbolo del movimiento holandés De Stijl. Coexisten, así, en un espacio/hoja, tres movimientos artísticos de vanguardia: Merz - Dada - De Stijl.
Sobre los números de la revista
En 1923 Kurt Schwitters funda la editorial Merz, y un año más tarde, junto a Käte Steinitz, la editorial Aposs. Publicaron tres libros de cuentos ilustrados y la revista Merz 18/19, único número de una colección dedicada a la arquitectura moderna. En 1926, por problemas financieros, la editorial tuvo que cerrar y todas las publicaciones de las dos editoriales aparecieron como números de la revista Merz entre 1923 y 1932.
Sin embargo, la Merz 20, que se publicó en 1927, no tuvo ese mismo origen. Este número puede entenderse como una retrospectiva de la obra visual, programática y literaria de Schwitters. Además, fue concebida como catálogo para la exposición itinerante de su obra por Alemania entre 1926 y 1927.
Cuatro años después, en 1931, publicó la Merz 21. Primer cuaderno de violetas. Pequeña antología de poesía Merz. Esta, junto con la Merz 24, supuso un cambio en la política editorial, ya que fue la única focalizada en lo textual y con escritos exclusivamente de Schwitters. Ya el subtítulo remarca esta novedad: en griego, ánthos (ἄνθος) significa “flor” y légein (λέγειν) “recoger, coleccionar”; la palabra “antología” se convierte en el acto performático de “recoger flores” (antología, ἀνθολογία) con el que el autor recopila algunos de sus textos en prosa: “Violetas”, “La lotería del jardín zoológico”, “Schacko Jacco”, así como su último texto programático “Yo y mis metas”. En la portada de la revista se reproduce la firma manuscrita del autor para subrayar, quizá, esa fusión definitiva entre el artista y el editor.
La consciente autoescenificación que hace Schwitters de sí mismo como artista y el tono irónico con el que habla del futuro son el resultado del conflicto artístico y político de los años treinta: la mayoría de las instituciones que amaba y respetaba en Alemania (como la galería y revista Der Sturm o la Bauhaus) se encontraban con problemas económicos y, para el año 1933, ya ambas habían cerrado sus puertas. Su actividad de diseñador y tipógrafo fue la única posibilidad que halló para acercarse a su público.
La Merz 21 presenta un claro posicionamiento del artista-Merz: en tiempos de creciente crítica y migración hacia el interior, Schwitters aboga por un arte apolítico, sin tendencia, no esencialista, no nacional, no temporal, no a la moda.
La última actividad editorial de Schwitters fue la impresión de su “Sonata prístina”, publicada como Merz 24 en 1932. En 1926, Schwitters había planificado un número diseñado tipográficamente por Lissitzky, que sería editado por Katherine Dreier en los Estados Unidos. Después de haber tenido una discusión con Lissitzky, Schwitters asumió el diseño de la partitura, pero el proyecto quedó en la nada. Es así que le encarga la composición tipográfica a Jan Tschichold, quien terminó la tarea en 1932, en el marco de su trabajo como maestro impresor para la Escuela de Maestros tipográficos de Múnich.
Schwitters consideraba que la MERZ 24. kurt schwitters: sonata prístina era su obra poética más completa e importante. Llevaba trabajando en la pieza once años y probándola constantemente en numerosas conferencias. Hizo un disco, la presentó en la radio e incluso hubo un proyecto para llevarla al cine. La misma publicación de la Merz 24 no significó, para él, su forma definitiva: “solo la mitad es muy buena”. La alta relevancia que le concedía a la sonata prístina también se debe a su concepción multimedia y transversal, a la obra de arte total Merz que reunía todos los elementos en una sola unidad artística. La sonata prístina no solo es considerada como la obra más importante de Schwitters, sino que también es la obra más extensa y compleja dentro de la poesía fonética moderna.
Después de 1932, Schwitters no volvió a publicar, lo que probablemente se debió a su situación financiera, así como a la situación política cada vez más oscura en Alemania. Sin embargo, aún en el exilio, el artista-Merz continuó vendiendo su revista: “todavía tengo todos los números, incluso aquí. La Merz 1, 2, 4, 6, 7, 11 cuestan medio dólar cada una, por 1 dólar vendo la Nasci, [...] Violetas [...]”. En Inglaterra, obviamente pensaba en reanudar la serie Merz y existe una copia mecanografiada con un breve texto sobre Abstract art y el encabezado Merz 25. También pensaba traducir al inglés y al holandés la Merz 18/19, incluso le pidió a Jan Tschichold, si podía ponerlo en contacto con la editorial Penguin. Nada de eso pudo concretarse.
Kurt Schwitters murió en Inglaterra el 8 de enero de 1948. La revista Merz, por sí sola, es su legado artístico editorial.