Hermann Bahr: La décadence, 1891
- Buchwald

- 30 nov 2025
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Hoy en día se habla mucho de la décadence. Al principio fue una burla maliciosa de las lenguas viperinas del Boulevard; pronto, los jóvenes soñadores se dieron este nombre a sí mismos. Hoy, en Francia, se les dice así a todos los nuevos en general, a toda la génération montante [generación emergente], y en Alemania, también está creciendo el uso de la palabra . Es cierto que casi nadie piensa mucho en eso, pero al menos es una categoría. Todo lo que no se entiende, lo que no se sabe interpretar, lo que es embrionario y aún no está resuelto, toda esa gente del mañana y todas esas obras del mañana son simplemente depositadas ahí.
Claro, no es fácil explicar la décadence. Sí lo es expresar la esencia del naturalismo, que es una idea sencilla, dado que pretende explicar al ser humano a partir de su mundo como resultado de las circunstancias que lo rodean y determinan su naturaleza. Esto se encuentra en todos los naturalistas. Los décadents no tienen una idea así. No son una escuela, no siguen ninguna ley común. Ni siquiera se puede decir que sean un grupo; no se agrupan y no se llevan bien, cada uno tiene su propia mirada, de la cual el otro no quiere saber nada. Son solo una generación. Lo nuevo en esta nueva generación constituye la décadence. Aparece en cada uno de ellos de una forma particular, pero la vieja generación siempre la percibe igual de extraña e inquietante. Exploraré las características que suelen llamar la atención.
Todos tienen una cosa en común: un fuerte impulso por alejarse del naturalismo superficial y burdo hacia la profundidad de ideales refinados. No buscan el arte afuera. No quieren una copia de la naturaleza exterior. Quieren modeler notre univers intérieur (modelar nuestro universo interior). En esto son una especie de nuevos románticos y también en esa arrogancia burlona hacia el gusto vulgar de la multitud ruidosa, en el honesto desprecio por el “business”, en la tenaz obstinación contra todo ce qui est demandé (lo que está bajo demanda); también en esa honesta caballerosidad del arte puro. Tienen del romanticismo el afán desmedido y desenfrenado de llegar a las nubes: n'est ce pas dans le chimérique et dans l'impossible que réside toute la réalité noble de notre humanité? La satisfaction par le fini est l'incontestable signe de l'impuissance (¿No reside toda la noble realidad de nuestra humanidad en lo quimérico y en lo imposible? La satisfacción por lo finito es el signo incontestable de la impotencia.) Y también tienen el crepúsculo brumoso, el vague et obscur (lo vago y oscuro), la atmósfera romántica de Rembrandt.
Pero son el romanticismo nervioso. Esto es lo nuevo en ellos. Esta es su primera característica. No buscan sentimientos, solo estados de ánimo. Desprecian no solo el mundo exterior, sino que, en el ser interior mismo,todo residuo que no sea estado de ánimo. Valoran muy poco el pensar, el sentir y el querer, y solo desean expresar y comunicar lo que sus nervios dictan. Esta es su innovación. A los viejos que no viven solo de nervios, les resulta extraño; no pueden comprender que lo nervioso haya desplazado de repente toda otra fuerza y toda otra alegría humana. Y lo entienden menos porque los nervios que expresan los jóvenes son completamente distintos de los nervios que ellos poseen. Estos nuevos nervios son sensibles y refinados, receptivos y múltiples, y comunican toda vibración entre ellos. Los tonos se ven, los colores cantan y las voces huelen. Los viejos afirman que esto no es un logro, sino solo una enfermedad que los médicos llaman l’audition colorée, “un fenómeno que consiste en que, ante el estímulo de un único sentido, dos sentidos diferentes se activan al mismo tiempo o, en otras palabras, que el tono de una voz o de un instrumento se traduce en un color característico y siempre el mismo. Así, ciertas personas atribuyen un color verde, rojo o amarillo a un sonido, a un tono que llega a su oído.”. Exactamente de la misma manera, y de acuerdo a la descripción de los médicos, René Ghil afirma que la a es negra, la e es blanca, la i es roja, la u es verde, la o es azul; que las arpas suenan blancas; los violines, azules; las flautas, amarillas y los órganos, negros; que la o comunica pasión; la a, grandeza; la e, dolor; la i, sutileza y agudeza; la u, enigma y misterio, y la r, ferocidad y tormenta. Esta es la poética de la décadence. Se dice que es patológica, una nueva moda, una locura. Pero no es absolutamente nueva y sin mediación, como se suele suponer. Baudelaire canta:
O métamorphose mystique
De tous mes sens fondus en un!
Son haleine fait la musique,
Comme sa voix fait le parfum.
[¡Oh, mística metamorfosis
de todos mis sentidos fundidos en uno!
Su aliento crea la música,
como su voz crea el perfume.]
[...] Esa es la primera característica de la décadence. Vuelve a buscar al ser humano interior, como lo hizo el romanticismo en su momento. Pero no es el espíritu, no es el sentimiento; son los nervios lo que quiere expresar. Y descubre artes nerviosas que los padres no conocían.
Otra característica es la inclinación hacia lo artificial. Ven en la distancia con lo natural la verdadera dignidad del ser humano y, a toda costa, quieren evitar la naturaleza. El Roger de Salins [personaje principal de la novela L'Inutile beauté (1890)] de Maupassant se ajusta a su opinión: “Yo sostengo que la naturaleza es nuestra enemiga y que siempre debemos luchar contra ella: pues, nos retrotrae incesantemente a la bestia. Dondequiera que en la tierra haya algo puro, bello, distinguido e ideal, eso no lo ha creado Dios, lo ha creado el ser humano, el cerebro humano.”. Y también el des Esseintes de Huysmans: “Depende, sobre todo, de la facultad de concentrar el espíritu en un único punto, de alucinarse a sí mismo y de poner el sueño en el lugar de la realidad.” Lo artificial le parecía a des Esseintes [personaje principal de la novela A rebours de Huysmans] como la verdadera característica distintiva del genio humano. Como él solía decir: la nature est passée; l'écœurante uniformité de ses paysages et de ses ciels a enfin épuisé la patiente attention des raffinés. (la era de la naturaleza ha pasado; la repugnante uniformidad de sus paisajes y de sus cielos ha agotado finalmente la paciente atención de los refinados.) des Esseintes es, de hecho, el ejemplo más interesante y claro de la décadence. Asqueado por el mundo insípido, vulgar y mal construido, sin esperanza alguna y enfermo de alma y cuerpo, huye a una vida completamente artificial: à une thébaïde raffinée, à un désert comfortable, à une arche immobile et tiède où il se refugerait loin de l'incessant déluge de la sottise humaine (a una Tebaida refinada, a un desierto confortable, a un arca inmóvil y tibia donde pretendía refugiarse del incesante diluvio de la estupidez humana). Confinado por los hombres a una torre de marfil, duerme de día y se desvela por la noche. Su estudio es naranja e índigo. El comedor se asemeja a la cabina de un barco y detrás de los cristales de las portillas, hay un pequeño acuario con peces mecánicos. El dormitorio representa la árida soledad de una celda monástica, pero decorado con telas preciosas y exóticas. Allí, solitario, escucha su interior y atiende todos los caprichos de sus sueños. A veces, abre un armario con licores, son orgue à bouche, como él lo llama; prueba una que otra gota y reproduce sinfonías internas a partir de sus estímulos. Cada licor tiene el tono de un instrumento para su gusto: el curaçao suena como el clarinete, el kümmel como el oboe, el anisete como la flauta, el kirsch como la trompeta. Luego medita frente a sus cuadros: la Salomé de Gustav Moreau, los grabados de Luyken, que muestran santos contorsionados por el dolor del tormento, los dibujos de Odilon Redon. O lee a los antiguos romanos; pero solo le gustan aquellos a quienes los humanistas llaman malos escritores: Petronio, Mario Victor, Orientius; se deleita en su déliquescence, leur faisandage incomplet et alenti, leur style blet et verdi (su derretimiento, su maceración incompleta y ralentizada, su estilo blando y verdoso). De Rabelais y Molière, de Voltaire y Rousseau, incluso de Balzac, no quiere saber nada. De Flaubert acepta la Tentation; de Goncourt, la Faustin; de Zola, la Faute de l'abbé Mouret. Poe, Baudelaire, Barbey d'Aurevilly, Villiers de l'Isle Adam, Verlaine, Mallarmé son su gente. Ama a Schumann y Schubert. Cultiva asiduamente la teología. Durante un tiempo solo quiere flores artificiales; luego, descubre flores naturales que parecen artificiales. Como el Chassel de Maupassant, ese fou honteusement idealiste (loco vergonzosamente idealista), ama con pasión y ardor las perversas orquídeas. Si a este des Esseintes le agregamos el individuo libre de Barrès, que ahora ha sido bautizado como Philipp, obtenemos la quintaesencia de la décadence. “Il faut sentir le plus possible en analysant le plus possible.” (Hay que sentir lo más posible analizando lo más posible.) “Je veux accueillir tous les frissons de l'univers; je m'amuserai de tous mes nerfs.” (Quiero acoger todos los escalofríos del universo; me divertiré con todos mis nervios.) “Nous ennoblissons si bien chacun de nos besoins que le but devient secondaire; c'est dans notre appétit même que nous nous complaisons; et il devient une ardeur sans objet, car rien ne saurait le satisfaire.” (Ennoblecemos tan bien cada una de nuestras necesidades que el objetivo se vuelve secundario; es en nuestro propio apetito donde nos complacemos; y se convierte en un ardor sin objeto, pues nada podría satisfacerlo.) “La dignité des hommes de notre race est attachée exclusivement à certains frissons, que le monde ne connaît ni ne peut voir, et qu'il nous faut multiplier en nous.” (La dignidad de los hombres de nuestra raza está unida exclusivamente a ciertos escalofríos, que el mundo no conoce ni puede ver, y que debemos multiplicar en nosotros.) “J'ai trempé dans l'humanité vulgaire; j'en ai souffert. Fuyons, rentrons dans l'artificiel.” (He participado de la humanidad común; he sufrido por ello. Huyamos, volvamos a lo artificial.)
Así que, en primer lugar, la entrega a lo nervioso; en segundo, el amor por lo artificial, en el que toda huella de la naturaleza ha sido aniquilada. A esto se añade, en tercer lugar, una fiebre mística. Exprimer l'inexprimable, saisir l'insaisissable (expresar lo inefable, capturar lo inasible) es siempre y en todas partes su consigna. Buscan alegorías e imágenes sensuales y oscuras. Cada una debe tener un sentido oculto, que solo se le revela al iniciado. La magia de la Edad Media, los enigmas de los alucinados, las singulares doctrinas antiguas que hablan de una civilización primigenia de la humanidad los atraen incesantemente. Sigue una voix profonde qui conseille au poëte, en ce temps, de se ressouvenir des plus anciennes leçons, d'écouter l'enseignement immémorial des mages primitifs, de se pencher au bord des métaphysiques et des religions antiques (voz profunda que aconseja al poeta, en este tiempo, recordar las lecciones más antiguas, escuchar la enseñanza inmemorial de los magos primitivos, asomarse al borde de las metafísicas y de las religiones antiguas.) Joséphin Péladan, que se autodenomina mago, soberano regente sobre todos los cuerpos, todas las almas, todos los espíritus, ha escrito una novela ocultista. El joven Adar y la hermosa Izel se aman. Viven solos en Núremberg y dedican su vida a soñar. Entonces, una noche, a la luz de la luna, el Doctor Sexthenthal ve cómo Izel se acuesta mientras contempla con deseo la sombra de su pierna en la pared. El Maestro Sexthenthal es un poderoso mago que puede abandonar su cuerpo y, en estado astral, atravesar cualquier muro. Izel no puede defenderse del amante invisible. La novela trata sobre como Adar encuentra en las doctrinas mágicas los medios para vencer al astral.
Finalmente, en ellos, siempre hay una insaciable tendencia hacia lo inmenso y lo ilimitado. Siempre buscan expresar sin mediación al ser humano en su totalidad: suggérer tout l'homme par tout l'art. (sugerir la totalidad del ser humano por medio de la totalidad del arte.) Quieren une réalisation parfaite de nos rêves de bonheur (un cumplimiento total de nuestros sueños de felicidad.) Quieren unir la vérité et la beauté, la foi et la joie, la science et l'art (unir la verdad y la belleza, la fe y la alegría, la ciencia y el arte.) No son wagnerianos en vano. Todo lo común, repetitivo, cotidiano les es odioso. Buscan con diligencia la extraña excepción. Dans l'exception seule, en effet, pourront les nouveaux poètes réaliser les grands rêves d'aristocratie savante et de pureté belle. (Solo en la excepción, en efecto, los nuevos poetas podrán llevar a cabo los grandes sueños de la aristocracia erudita y de belleza pura.)
Esas son las características más notables de la décadence.
Gustav Moreau, Jan Luyke, Odilon Redon, Gustav Klimt

























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