• Buchwald

Rainer Maria Rilke: Carta a Baladine Klossowska (1921)

Lunes, 28 de febrero de 1921

Toute Chère,


Votre longue lettre m´arrive à l`instant, et les petites fleurs que Lèni vuet soigner de son mieux, et encore des dattes magnifiques.


Je savais, Chère, que vous lirez le livre de H. avec un certain entraînement; c´est plûtot pour Hausenstein que je vous l'avais envoyé que pour Klee. Car sa maniére de voir est trés spirituelle et parfois amusante -. N'oubliez pas que luimême, quant à la production de Klee, se sert du mot: “falidad” [Verhängnis]. No hay otra forma de entender a Klee, el problema es que para muchos no creyentes [Ungläubigen] ese destino está, por así decirlo, a leur disposition, y Klee utiliza ese destino que le han atribuido de una manera muy particular. Es decir, él se esfuerza para que sea inevitable, porque un destino es real cuando no es posible eludirlo. Lo que genera un efecto estremecedor en él es –después de la desaparición del sujet– ese volverse sujet de la relación entre música y dibujo, ese lapsus de las artes a espaldas de la naturaleza e incluso de la imaginación; para mí, el fenómeno más inquietante de hoy, pero, al mismo tiempo, el más liberador: porque eso quiere decir que no se puede ir más allá. E inmediatamente después (algo de lo que Klee ya no participará, me temo) todo volverá a estar en orden. Durante los años de guerra (en 1915 Klee me trajo alrededor de 60 de sus obras en papel –de colores– y pude contemplarlas durante meses: me atrajeron y me ocuparon de muchas maneras, especialmente porque pude reconocer a Kairouán) creí experimentar muchas veces esa desaparición del objeto (qué tanto aceptemos a alguien es una cuestión de fe..., más aún querer expresarnos a través de eso: las personas rotas se encuentran a sí mismas, en el mejor de los casos, a través de pedazos y fragmentos), pero ahora, mientras leía el ingenioso libro de Hausenstein, descubrí una inmensa calma dentro mío y entendí lo completo que es todo para mí… es necesaria una obstinación de gente de ciudad (a la que H. también pertenece) para afirmar que ya nada existe: puedo empezar de nuevo con tus pequeñas llaves celestiales, de verdad, nada me impide pensar que todo es inagotable y nuevo, ¿de dónde proviene el arte, sino de la felicidad y la tensión que se halla en un origen inagotable?


Une bonne bonne féte demain, que toute la chambre s´en ressente dés la matin


Renè