• Buchwald

Karl Blossfeldt: Sobre mis fotografías

El reconocimiento general que ha encontrado mi trabajo en Urformen der Kunst me impulsa a publicar una nueva serie titulada Wundergarten der Natur. No es mi intención dar alguna interpretación a los documentos-imagen [Bild-dokumente] que se muestran aquí. Las explicaciones prolijas perturban la fuerte impresión que las imágenes pueden causar. Tomo la aprobación generalizada y las cartas entusiastas de los círculos de artistas y aficionados como testimonio del éxito de mi trabajo y como prueba de cuán fuerte es todavía el sentimiento por la belleza. Todo verdadero despliegue artístico necesita un estímulo fecundo. Sólo de la inagotable fuente de juventud que es la naturaleza, de la que siempre hemos bebido, puede el arte recuperar fuerzas y estímulos y así desarrollarse. La belleza, lo sublime de la naturaleza creativa triunfan sobre la composición, a menudo sin alma, del presente. Este saber está ganando lentamente terreno. No considero mi deber comentar los problemas de la educación artística en este punto. Espero poder profundizar esta idea en una publicación especial en una fecha posterior. Mis documentos-plantas están destinados a ayudar en la restauración de la conexión con la naturaleza. Están destinados a despertar el sentido de la naturaleza, señalar la abundante riqueza de formas en la naturaleza y fomentar la observación personal de nuestra flora autóctona. La planta debe ser evaluada como una estructura completamente artístico-arquitectónica. Además de un impulso primario ornamental, rítmicamente creativo y que prevalece en toda la naturaleza, la planta solo construye formas útiles y funcionales. Se vio obligada a crear órganos resistentes, vitales y útiles en constante lucha por la existencia. Construye según las mismas leyes estáticas que todo arquitecto debe observar. Pero la planta nunca cae en la mera objetividad sobria; modela y forma de acuerdo con la lógica y la conveniencia y fuerza todo a la forma artística más alta con fuerza elemental. En este sentido, la naturaleza constructora-activa es nuestra mejor maestra, no sólo en el arte, sino también en el campo de la tecnología. Es educadora de la belleza y de la interioridad y fuente de los más finos placeres.


Berlín-Steglitz, febrero de 1932