©Buchwald Editorial, 2019, Buenos Aires

Una danza de la muerte

2019, 22 cianotipos 12x18 cm en estuche.

La danza de la muerte, motivo pictórico-literario, desarrolla su forma clásica entre los siglos XIV y XVI. Integra, en su representación visual, la presencia de los muertos en el mundo de los vivos junto a la forma lingüística de una arenga, pero también de una advertencia: memento mori. Los muertos invocan la vida, mientras los vivos lamentan su existencia transitoria en un desfile de arquetipos sociales.

 

La popularidad del motivo se extendió en la Europa medieval gracias al mural que se pintó bajo el osario del famoso Cementerio de los Santos Inocentes de París (1425). En él, los muertos aún están en un estadio de transición, son esqueletos que conservan rasgos de un cuerpo: un hueco en el estómago, por donde se escapan las tripas; la piel traslucida que deja ver la angulosidad de los huesos, las posturas desencajadas.

 

Una danza de la muerte (Ein Totentanz) es considerada la obra más importante de Walter Draesner (1891-1940), artista visual y gráfico nacido en Leipzig. La serie, compuesta por 22 siluetas caladas en papel, fue publicada en 1922 en una tirada de 200 ejemplares artesanales y firmados. Esta primera edición, además, estuvo encabezada por un texto curatorial de Max von Boehn que acentuaba el carácter integral de la obra en el tratamiento del tópico: cuadros habitados por una poesía de lo extraño y fantástico junto a escenas de lo más cotidianas. Niños que encuentran la muerte recogiendo flores y amantes que se suicidan a la manera de Hero y Leandro conviven con la tragedia en la mina, la guerra y el accidente en avioneta.

 

En Draesner, la muerte aparece bajo la forma atemporal del esqueleto, que transita sigiloso y fantasmal por toda la obra. Es delicado, como sugiere von Boehn, y sutil: el toque de la muerte en un vis-à-vis. El pronombre “ein” (una) que introduce el título de la obra, anuncia una particularidad con respecto a la forma clásica. Ni grotesca ni desarticulada evoca una intimidad capaz de expresar nada más que lo necesario: un pathos sin muecas, una fuerza sutil en un lenguaje impetuoso.

 

Esta edición, a diferencia de su versión original, está compuesta por 22 cianotipos sellados y numerados, en una tirada inicial de sólo 10 ejemplares. 

Walter Draesner

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