©Buchwald Editorial, 2019, Buenos Aires

Todo sigue

Los narradores siguen, la industria automotriz sigue, los obreros siguen, los gobiernos siguen, los rockeros siguen, los precios siguen, el papel sigue, los animales y los árboles siguen, día y noche siguen, la luna sale, el sol sale, los ojos se abren, las puertas se abren, la boca se abre, uno habla, uno escribe signos, signos en las paredes, signos en las calles, signos en las máquinas, que son movidas, movimientos en las habitaciones, por un departamento, cuando uno está solo, el viento arrastra un diario viejo por un estacionamiento vacío y lúgubre, la maleza y el pasto crecen en los terrenos baldíos y llenos de escombros, en pleno centro, una valla pintada de azul, en la valla hay un cartel, prohibido pegar carteles, los carteles, las vallas y las prohibiciones siguen, los ascensores siguen, las paredes siguen, el microcentro sigue, las villas siguen… también todas las preguntas siguen, como todas las respuestas. El espacio sigue. Abro los ojos y levanto la mirada hacia un pedazo de papel blanco.

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