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Kurt Schwitters

Merz: 1923-1924

2020, 96 pp.   
isbn: 978-987-47103-5-2

“Aunque no lo crean, la palabra MERZ no es más que la segunda sílaba de ‘Commerz’ [comercio]... La palabra surgió de forma orgánica cuando cortaba pedazos de papel. No fue una coincidencia, pues en la valoración artística nada que sea consecuente es coincidencia.”


 

En 1919 Kurt Schwitters (Hannover, 1887 - Kendal, 1948) adoptó el término “Merz” como la marca de su movimiento unipersonal con el que había comenzado a nombrar, organizar y promover sus diversos proyectos: literatura Merz, collages Merz, escultura y arquitectura Merz y, como una forma especial de Merz, el arte-i. También hubo un escenario Merz en donde se organizaban “veladas Merz”, e incluso una agencia publicitaria.

Entre 1923 y 1932, publicó 17 números de la revista Merz en la editorial que creó específicamente para este propósito. Esta revista representa un evento fundacional de su trabajo como artista: en ella se materializan, en términos de contenido, diseño y composición, sus intereses y procedimientos, así como el desarrollo y el posicionamiento de su concepto de arte.

En línea con las vanguardias artísticas de la época, que pretendían Kunst in Lebenspraxis zu überführen [trasladar el arte a la vida práctica] (Peter Bürger), Schwitters quería cambiar la percepción del arte al desdibujar la línea que lo separa de los objetos cotidianos. El mundo cotidiano se convierte así en parte del todo: el desmontaje es seguido por el ensamblaje, se cortan las conexiones antiguas y se crean otras nuevas. Los límites entre el arte y el no arte se opacan. Lo que importa son las conexiones entre los elementos, porque, para él, el mundo no se presenta como la suma de individualidades, sino como una relación en la que el significado individual es una función del todo. Entonces Merz puede entenderse, desde un principio, como una cuestión de aisthesis en sentido estricto, percepción e intermediación que permite la experiencia estética.

“Al cuadro le puse Das Merzbild [El cuadro-Merz] por el pedazo legible. Cuando me di cuenta de que estaba trabajando fuera de las categorías y géneros convencionales, busqué un nombre para mi obra, para mi arte. El término ‘Merz’ no tenía significado, así que MERZ se fue desarrollando a partir del cuadro.”


 

Merz es el resultado de un cambio en la visión y la percepción: una parte de la palabra se ocultó, el ojo artístico se decidió por un pedazo para luego asignarle un nuevo todo. El concepto de Merz, por lo tanto, tiene tanto que ver con la creación de conexiones a la vista del artista, como con una disposición de elementos en espacios que están en constante cambio. KS elige una visión espacial del mundo y le ofrece a su interlocutor tomar su mismo punto de vista. En esta aisthesis, el artista se fusiona con el concepto artístico: “Kurt Merz Schwitters” representa el punto de vista de aquellos que han experimentado lo que su interlocutor quizá experimente. Sin embargo, esto resulta en la invisibilidad del propio artista, que es, generalmente, el punto de focalización de la observación.

Merz como punto de vista no solo se caracteriza por su condición fragmentaria y espacial, sino también por la temporalidad. Merz no denota obras de arte cerradas, sino un proceso continuo de creación. Los materiales, extraídos del tiempo, se dinamizan y regresan al tiempo, se introducen en un proceso estético y se convierten en medios de producción artística. En este proceso de perpetuación constante, todo está conectado a todo y las obras de arte se convierten en un completo archivo de citas. 

Merz significa crear relaciones, “preferiblemente entre todas las cosas del mundo”. Así, esta revista crea un orden del “mundo” artístico en torno a la posición “Merz”, y, también, un foro interactivo de relaciones entre las distintas voces. Incluidos Hans Arp, Theo van Doesburg, Walter Gropius, Raoul Hausmann, Hannah Höch, El Lissitzky, László Moholy-Nagy, Piet Mondrian, Käte Steinitz y Tristan Tzara. Los textos pueden asignarse a las corrientes estilísticas y a los principales grupos artísticos de las décadas de 1910 y 1920, como el cubismo, dadaísmo, surrealismo, expresionismo, futurismo, suprematismo y constructivismo, así como a De Stijl y Bauhaus, aunque vayan mucho más allá del ensamblaje de un artefacto de vanguardia.

La revista podría ser considerada un Gesamtkunstwerke [obra de arte total]. Los números de la Merz se relacionan entre sí tanto por el diseño como por su contenido teórico. Al mismo tiempo comparte con otras revistas elementos de diseño (por decisión estética pero también presupuestaria, porque la Merz utilizaba clisés de impresión que Schwitters conseguía prestados de otras revistas vanguardistas) y, por lo tanto, se refiere a ellas. Ya en la tapa del primer número los límites entre distintas revistas y estéticas de vanguardia desaparecen: la palabra MERZ en letras mayúsculas, negrita y en una tipografía moderna y debajo el molino de viento Dada, un sello creado en el contexto de la gira por Holanda que Schwitters realizó junto a Theo van Doesburg con el objetivo de promover el dadaísmo. Sin embargo, lo que parece un logotipo uniforme resulta ser un collage intericónico.

 

La parte superior es un diseño del dadaísta alemán Johannes Baader (la X, 1921), el cuadrado negro era el símbolo del movimiento holandés De Stijl. Coexisten, así, en un espacio/hoja, tres movimientos artísticos de vanguardia: Merz - Dada - De Stijl.

©Buchwald Editorial, 2020, Buenos Aires