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  • Buchwald

Walter Benjamin: Con la huella, se forma en la “vivencia” una nueva dimensión... [m 2, 1]

Con la huella, se forma en la “vivencia” una nueva dimensión. Deja de estar limitada a esperar la “aventura”. Quien tiene una vivencia puede seguir las huellas que conducen hasta ella. Quien sigue las huellas no sólo tiene que estar atento, sobre todo tiene que haber observado mucho. (El cazador debe conocer la pezuña del animal cuyo rastro sigue, la hora en la que va a beber, la dirección de la corriente del río en donde se mueve, la ubicación del paso que le permitirá atravesarlo). Con ello se activa la modalidad de juego particular que traduce la experiencia en el lenguaje de la vivencia. De hecho, las experiencias pueden ser invaluables para quienes siguen una huella. Pero se trata de experiencias de un tipo especial. La caza es la única actividad laboral en la que las experiencias se presentan intrínsecamente. Y la caza es, en cuanto trabajo, muy primitiva. Las experiencias de quien sigue una huella son un producto sumamente alejado de la actividad laboral, o directamente no tienen nada que ver con ella. (No en vano se habla de “la caza de la felicidad” [Jagd nach dem Glück]). No tienen ninguna sucesión y carecen de sistema. Son producto del azar e incorporan aquella condición esencial de lo inacabado que caracteriza a los compromisos y deberes preferidos del ocioso. La colección –fundamentalmente inacabada– de todo aquello digno de ser sabido, cuya utilidad depende del azar, tiene su prototipo en el estudio. [m 2, 1]

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