• Buchwald

Käthe Kollwitz: 11.1922

El Día de los muertos estuvimos Karl y yo en el Reichstag para la ceremonia de Conmemoración por los caídos en la Guerra. En momentos como ese, cuando sé que colaboro con una comunidad internacional que se opone a la guerra, me atraviesa un sentimiento cálido y de satisfacción. Mi arte no es realmente arte puro, en el sentido, por ejemplo, de Schmidt-Rottluff. Pero es arte. Cada uno trabaja como puede. Yo estoy de acuerdo con que mi arte tenga una función. Quiero hacer algo para esta época en la que las personas están tan desorientadas y necesitadas. Muchos sienten ahora la obligación de querer hacer y ayudar, pero mi camino es claro; otros siguen caminos poco nítidos. Pl., por ejemplo. En primavera piensa partir, viajar a pie y predicar. Quiere predicar la acción, pero la acción interior. Darle la espalda a las formas de vida caducas y negativas, preparar el suelo de una nueva vida espiritualmente libre. También están todas esas comunidades que predican un nuevo erotismo (“bohemia religiosa”). Me recuerda a los anabaptistas, a los tiempos en los que –como ahora– se anunciaba un cambio radical y el reino de los mil años estaba a la vuelta de la esquina. Comparado a estos soñadores, mi actividad me parece clara. Ya deseo poder trabajar así por muchos años.